La Emoción en la Valoración de Empresas Familiares

Como ya hemos abordado en nuestro blog, las empresas familiares se distinguen porque en ellas conviven dos entes totalmente contrapuestos como son la familia y la empresa.

A la hora de valorar una empresa familiar, es importante conocer el concepto de “familiness”, introducido por los profesores Habbershon y Williams (1999). Se refieren al conjunto peculiar de recursos que una empresa familiar tiene, distintivo como resultado de la implicación de la familia empresaria.

¿Qué recursos únicos tienen las empresas familiares?

  • Cultura familiar, que se transmite al resto de la organización. Los valores compartidos facilitan a los miembros de diferentes generaciones aspirar hacia metas y objetivos comunes. Este compromiso es el principal activo que la familia aporta a la empresa.
  • Reputación de la empresa. Sobre todo a medida que pasan los años, y las generaciones se suceden.
  • Confianza y comunicación entre los familiares, que a su vez, son socios.
  • El espíritu emprendedor, que suele pasar de padres a hijos. Conocido comúnmente como “intraemprendimiento”.

Obviamente, el “familiness” será positivo cuando todos estos recursos intangibles propios de las empresas familiares aporten valor a la misma, ya que en ocasiones puede ocurrir lo contrario. El polo lo decidirá el clima familiar.

Ser propietario de acciones de una empresa familiar conlleva poseer unos elementos intangibles y difíciles de cuantificar solo con parámetros técnicos. Como cita el Profesor Josep Tàpies, “hay una dimensión socioemocional que no está presente en las reglas de juego del mercado de capitales”.

Variables emocionales

Brevemente, vamos a resumir algunas de las variables emocionales que inciden en el valor de la empresa familiar.

  1. Beneficios privados “no financieros”. Nos referimos a:

a) Inversión en un proyecto a largo plazo, que puede no ser viable desde un punto de vista puramente financiero, pero que sirve para mejorar las oportunidades para las futuras generaciones.

b) Diversificación no relacionada, con el fin de reducir el riesgo total, pero que al mismo tiempo no producen un mayor valor.

c) Inversión para aumentar la reputación familiar, como puede ser a través de la inversión en marcas o sectores determinados.

d) No abandonar líneas de negocio iniciadas por el fundador, aunque los resultados económicos indiquen que la decisión a tomar debiera ser otra.

e) Seguir produciendo en la población de origen, a pesar de que la externalización sería mucho más ventajosa.

Por tanto, a la hora de obtener el valor de la empresa para el empresario, es necesaria realizar una valoración no financiera de las inversiones y de los activos.

  1. Costes privados “no financieros”. Además de beneficios emocionales positivos, también en la empresa familiar nos podemos encontrar con sentimientos y emociones negativas. Estos costes no financieros o costes emocionales disminuirán el rendimiento y, por tanto, valor de la compañía. Algunos costes podrían ser los conflictos que se producen en el seno de la familia, como celos entre hermanos o disputas salariales.

Por tanto, a la hora de valorar una empresa familiar, los propietarios deben incluir el descuento de un beneficio no financiero o retorno emocional, calculado como la diferencia entre los retornos emocionales positivos y costes emocionales.

Si tienes cualquier duda sobre empresa familiar o valoración de empresas, puedes escribirnos en nuestra sección contacto

 

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Equipo de Redacción Empresax

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