Profesionalizando la Empresa: el Protocolo Familiar

Según el Instituto de la Empresa Familiar, más del 89% de las compañías en nuestro país son empresas familiares. En términos laborales, estas empresas facilitan casi 7 millones de empleos, lo que supone el 67% del empleo privado. No cabe duda que son entes imprescindibles para el desarrollo de nuestra economía.

La peculiaridad que encontramos en estas organizaciones es que en ellas coinciden dos realidades contrapuestas, como son la familia y la empresa. En el mundo empresarial todo tiende a parametrizarse para alcanzar ciertos objetivos, en cambio, la familia se guía por sentimientos, emociones, respecto y valores de índole con carácter subjetivo. Por consiguiente, cuando ambas circunstancias conviven bajo el mismo paraguas, debemos diseñar un instrumento capaz de prever y adelantarse a cualquier fuente futura de conflictos entre los miembros de la familia que puedan producir la mala marcha de la empresa.

¿Qué es el Protocolo Familiar?

El Real Decreto 171/2007, de 9 de febrero por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares, en su artículo 2, define al protocolo familiar como “aquel conjunto de pactos suscritos por los socios entre sí o con terceros con los que guardan vínculos familiares que afectan una sociedad no cotizada, en la que tengan un interés común en orden a lograr un modelo de comunicación y consenso en la toma de decisiones para regular las relaciones entre familia, propiedad y empresa que afectan a la entidad”.

Aunque el Real Decreto mencionado solo regula la publicidad en las empresas no cotizadas, la definición anterior puede ser extendida a cualquier tipo de empresa familiar. Destacar que lo importante de un protocolo es regular las relaciones entre familia-empresa-propiedad que se representan gráficamente en el Modelo de los Tres Círculos elaborado por los norteamericanos John Davis y Renato Tagiuri a principios de los 80. Los siete subgrupos que se generen explican de forma muy precisa todas las relaciones de las personas que integran el sistema empresarial.

¿Qué contenidos son más habituales en el Protocolo Familiar?

Las cláusulas contenidas en el protocolo familiar deben ser únicas para cada tipo de empresa. Debemos considerar esta herramienta como un “traje a medida” que se confecciona con la ayuda de un asesor externo. Por lo tanto, los contenidos variarán de un protocolo a otro, aunque sin ánimo de ser exhaustivos, podemos citar los siguientes como los más comunes:

  • Exposición de motivos
  • Breve descripción de los intervinientes
  • Principios básicos y agradecimientos a las generaciones anteriores (si procede)
  • Eficacia del protocolo familiar
  • Regulación de los Órganos de la Familia: Asamblea Familiar, Consejo Familiar, Consejo de Jóvenes.
  • Acceso de los Familiares a la empresa y remuneración de los mismos.
  • Transmisión de las acciones o participaciones sociales: inter vivos y mortis causa. En este punto se suelen incluir cláusulas como la transmisión forzosa, la prohibición temporal de disposición, transmisiones indirectas, participaciones en garantía, etc
  • Plan de pensiones u otro tipo de remuneración económica para garantizar el bienestar de los familiares que se jubilen de la gestión empresarial.
  • Gobierno y Gestión de la Empresa Familiar
  • Sistema de Resolución de Conflictos, tanto internamente en el seno de los órganos de la familia, como externamente, mediante el uso de sistemas alternativos de resolución de conflictos, como la mediación o el arbitraje.
  • Ley Aplicable y Disposiciones Finales.

¿Qué ventajas nos aporta el Protocolo Familiar?

Sin duda, las empresas familiares que cuentan con este documento completo y actualizado contarán con las siguientes ventajas en el proceso de compraventa de empresas:

  1. Indica que es una empresa transparente, que se hará más latente si el contenido de este protocolo lo han hecho público en el Registro Mercantil, página web o ha sido trasladado a los Estatutos Sociales.
  2. Imagen de organización y buena comunicación. El contar con esta herramienta implica que los miembros de la familia han llevado a cabo un proceso comunicativo para desarrollar todo el protocolo familiar.
  3. Existencia de unos valores empresariales sólidos.

El protocolo familiar no debe ser un mero documento, sino un proceso con unas etapas debidamente recorridas, normalmente con la ayuda de un equipo externo, por la amplitud de temas multidisciplinares que debe contener el protocolo, así como para el desarrollo de una serie de instrumentos para dotarle de eficacia jurídica, tales como los estatutos sociales, las capitulaciones matrimoniales y el testamento.

Si tienes cualquier duda sobre los procesos de compraventa de empresas, puedes escribirnos en nuestra sección contacto

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Ricardo Dávila Hidalgo

Cofundador de Empresax.com | Consultor en empresa familiar, valoración de empresas y abogado | +34 912 302 248